Es una de las infecciones respiratorias más comunes en otoño, de esas de las que nadie se escapa. Los refriados no requieren tratamiento médico específico y desaparecen espontáneamente, pero son molestos cuanto poco ya que nos crean una sensación febril, mucosidad, tos, dificultad para tragar y malestar general. Para aliviar esos síntomas, no hay nada mejor que los “remedios de la abuela”, recetas clásicas que ayudan a estabilizar de nuevo las defensas y que todos podemos llevar a cabo con una simple visita al supermercado. Estos son los mejores remedios caseros contra el resfriado.

Miel y limón: el clásico entre los clásicos.

Las propiedades de la miel son incuestionables: es ideal para personas que padecen artritis, recomendable en etapas de crecimiento, evita la proliferación de bacterias, estimula la piel y efectos hidratantes y relajantes. Junto con la vitamina C que aporta el zumo de limón, se trata de uno de los mejores antibióticos naturales para la temida gripe y el molesto resfriado. Si eres de los que no tolera el ácido del limón, opta por un poco de leche.

Jengibre: todo en uno

El jengibre es un rizoma horizontal muy preciado por su aroma y su sabor picante, con un alto contenido en potasio y miles de propiedades: ayuda a perder peso, evita los calambres, mejora el riego sanguíneo, previene el cáncer de colon y ovarios y disminuye las migrañas. Rallado y mezclado con un vaso de agua tibia, calmarán la sensación rasposa en la garganta propia de los resfriados y la gripe.

Ajo-jo-jo

Apunta este jarabe natural muy sencillo de preparar: hierve agua con un diente de ajo triturado en su interior e incorpora una cucharita de tintura de equinácea, un antiséptico natural que puedes encontrar en herbolarios. Para potenciar los efectos de este brebaje natural, añade un poco de zumo de naranja y notarás como tu catarro disminuye poco a poco.