El próximo cambio de hora que dará paso al invierno se aproxima más rápido de lo que piensas y, puede afectar a tus hijos y a sus hábitos de sueño. Como sabes, al contrario de lo que ocurre cuando damos paso al horario de verano, en invierno ganamos una hora de sueño. A algunos niños este cambio no les afecta en absoluto, pero a otros les puede llegar a trastocar sus biorritmos y provocarles trastornos del sueño.

Llega el cambio de horario y con él los posibles trastornos que afectan a los hábitos de sueño de los niños más pequeños. Sigue estos consejos y ayúdales a recuperar el ritmo. 

Existe la creencia generalizada de que los trastornos del sueño solo afectan a los adultos pero nada más lejos de la realidad, los niños también pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño o despertares en mitad de la noche, lo que acaba por perjudicar gravemente su descanso.

Seguramente ya te ha tocado lidiar más de una vez con tu hijo diciendo que no tiene sueño y no se quiere ir a dormir (sabemos que si por ellos fuera, se quedarían enredando por casa hasta altas horas de la noche). En estos casos es importante que te impongas y les mandes a la cama a su hora, ya que cuando los niños no duermen lo que deberían, al día siguiente tienen problemas para concentrarse y están irritables.

Para ayudarte a mejorar los hábitos de sueño de los niños y evitar que acaben sufriendo trastornos del sueño, te presentamos estos útiles consejos:

  • Establece una rutina que favorezca el sueño. Se trata de preparar la mente de tus hijos para irse a dormir a través de la realización de actividades o acciones habituales. De esta manera, irán asociando ciertas cosas a la hora de irse a la cama y ellos solos se irán preparando mentalmente para ello. La rutina que crees debe ser relajante para tus hijos y puede ser tan sencillo como tomarse un vaso de leche, ir al baño, lavarse los dientes, acostarse y que le cuentes un cuento con la luz apagada (eso ya dependerá de las preferencias de cada cual).
  • Procura que tus hijos hagan ejercicio físico habitualmente. No solo es beneficioso para la salud, sino que ayuda a conciliar el sueño más rápidamente y a dormir mejor. Sin embargo, debes evitar que hagan ejercicio poco antes de dormir, porque éste también activa el cuerpo y hace que el que lo practica se espabile, por lo que lo recomendable es que los niños practiquen su actividad física entre cuatro y seis horas antes de la hora en la que se vayan a ir a dormir.
  • Impón un horario de sueño regular. Para los niños es imprescindible mantener un horario regular tanto para irse a la cama como para despertarse, ya que, de esta manera, su ciclo de sueño se regulariza y serán capaces de conciliar el sueño más fácilmente, descansar mejor y despertarse y espabilarse más rápido por las mañanas. Además, al tener una rutina y un horario regular, cuando se acerque el momento de irse a la cama, empezarán los bostezos y la pesadez de los párpados y será más sencillo acostar a tus hijos (y que se duerman de manera inmediata).
  • Que no se acuesten con hambre. Si los niños se van a la cama teniendo hambre será muy difícil que puedan conciliar el sueño (por no decir prácticamente imposible). Por esta razón, es conveniente que antes de lavarse los dientes les ofrezcas un pequeño aperitivo como un vaso de leche (puede ser con cereales) o una pieza de fruta. Así tus hijos se irán a dormir saciados y más relajados, ya que se ha demostrado que hay ciertos alimentos que propician el sueño (como la leche y la fruta). Asimismo, debes evitar darles cosas como refrescos o chocolate, ya que sus propiedades son energizantes e irían en contra de tus propósitos.
  • El ambiente es realmente importante. La atmósfera de la habitación en la que duermen tus hijos es igual de importante que la rutina. Si hace demasiado calor, frío o la estancia está iluminada en exceso será difícil para tus pequeños conciliar el sueño y descansar adecuadamente. Por ello, su habitación debe tener la temperatura adecuada, estar tranquilo y a oscuras. Por otra parte, es recomendable que su dormitorio se emplee únicamente para dormir (como el propio nombre de la estancia indica), de manera que los niños lo asocien a sensaciones relajantes y positivas que estimulen el descanso y el sueño.

Si sigues todos estos consejos de manera constante podrás evitar que tus hijos sufran trastornos del sueño provocados por el cambio al horario de invierno.