Si no lo puedes contar, o en este caso enseñar, es que no lo has vivido. Esta es una de las razones principales por las que la imagen se ha convertido en el acompañante indispensable para contar cualquier historia, y es que no debemos olvidar que una imagen vale más que mil palabras, o eso dicen. Un ejemplo de esto es la rapidísima popularización del palo selfie, cuya función es hacer más fácil la tarea de plasmar gráficamente un hecho: «yo estuve aquí». De guardar tu vida en imágenes.

Las redes sociales, principales culpables

Es indudable que la aparición de las redes sociales, y el desarrollo de la tecnología de los Smartphones ha estrechado los lazos entre la fotografía y las personas. Hace unos años, el uso de las cámaras digitales y la necesidad de inmortalizar momentos se reducía a ocasiones especiales como viajes o alguna celebración de gran importancia. Hoy en día, la situación es completamente diferente, y es que ya no solo se fotografían los momentos memorables, sino lo cotidiano y banal.

Los cientos de aplicaciones móviles que han surgido permite hacer las fotografías en el momento o bien subir a los perfiles de sus usuarios otras realizadas con otra cámara. Esto ha permitido que los usuarios se recreen tomando instantáneas artísticas allá por donde pasan.

La fotografía ha sido a través de los años el mejor instrumento para recordar momentos, eventos o lugares. La red social Instagram cuenta con una comunidad de más de seiscientos millones de personas, que capturan y publican millones de instantáneas. Ya sea en busca de “Likes” o simplemente para mostrar de una manera idílica las fantásticas vacaciones que han disfrutado, los usuarios de este tipo de redes sociales están constantemente realizando fotografías y aplicándoles filtros hasta conseguir el resultado deseado.