El otoño está caracterizado por ser la época del año en la que los árboles pierden su verdor, se secan y caen haciendo que la energía que antes se concentraba en las hojas se dirija hasta las raíces. Es la época del año en la que tenemos que rescatar del armario los primeros jerséis de punto, los abrigos y los gorros y bufandas. Y, es también, una de las épocas del año más bonitas y singulares para viajar: la primera razón, porque los precios bajan con respecto al verano (temporada alta) y la segunda, por el esplendor propio de los cambios de estación, además de los paisajes otoñales que deja esta época y que son especiales por ejemplo en algunos parques naturales.

Los destinos que no te puedes perder

Hay lugares en el mundo que, dentro de su belleza permanente durante cualquier estación, en otoño adquieren una magia única. El primer destino es la ciudad de las ciudades, Nueva York, un destino ideal para viajar con la familia dada su variedad en ocio. Desde visitar sus museos, disfrutar de sus musicales hasta dejarse conquistar por el majestuoso Central Park. En este parque, uno de los más icónicos parques urbanos del mundo.

La ruta de parajes otoñales continúa en Norteamérica, concretamente en Montreal. Esta ciudad canadiense y, en general, todo el país es uno de los más ricos ya que dispone de kilómetros y kilómetros de parajes naturales. La ciudad de Montreal no es una excepción, se encuentra bañada por miles de árboles de distintas especies que adquieren el color ocre propio de la estación haciendo que uno se olvide de las largas horas de vuelo hasta llegar allí.

En Europa, un destino señalado para enamorarse del otoño es Transilvania, con sus afamados montes Cárpatos, la variedad paisajes y culturas, los castillos, monasterios y pueblos medievales y un largo etcétera de opciones turística. Lo mejor de este destino es su precio algo que se aplica al transporte, la comida y al alojamiento.